Otra solución sería que el Ayuntamiento pusiera bicicletas a disposición de los transeúntes en la parte alta de la ciudad, con las cuales éstos podrían ir al centro muy deprisa y casi sin pedalear. Una vez en el centro, el propio Ayuntamiento (o, en su lugar, una empresa concesionaria) se encargaría de meter las bicis en camiones y volverlas a llevar a la parte alta. Este sistema resultaría relativamente barato.

Eduardo Mendoza en Sin noticias de Gurb (1991), hablando de lo difícil que es ir en bicicleta por Barcelona. 16 años después alguien le hizo caso y nació el bicing.

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