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Augustin Mouchot

Eventualmente la industria no va a encontrar en Europa los recursos necesarios para satisfacer su expansión…sin duda las reservas de carbón se acabaran. ¿Qué hará la industria entonces?
Esta cita, si reemplazamos carbón por petróleo, podría ser totalmente actual, pero fue pronunciada por Augustin Bernard Mouchot en 1880 después de demostrar una de las primeras aplicaciones industriales de la energía solar térmica.
Augustin Mouchot fue un pionero y apostó por la energía solar a finales del siglo XIX. Su idea fue inicialmente muy bien vista por el gobierno francés, que veía en ella una forma de rentabilizar uno de los mejores recursos de los que disponía en Argelia: El sol. El gobierno le subvenciono sus investigaciones y le permitió abandonar temporalmente su plaza de profesor de matemáticas.
En 1878, durante la Exposición Universal de París, presentó su máquina para obtener hielo a partir de energía solar concentrada. Su invento le valió una medalla de oro en la clase 54 (Ni idea sobre el significado de las clases), pero los tratados comerciales entre Reino Unido y Francia y las mejoras en la extracción de carbón convirtieron su idea en un sueño económicamente inviable.
Mucho ha llovido desde entonces: El carbón fue reemplazado por el petróleo como combustible barato y eficiente e incluso se intentó usar el Uranio como el substituto del petróleo (No hace falta explicar cómo está el mundo nuclear ahora mismo). Desde la revolución industrial y el gran aumento de la demanda energética el método para obtenerla ha sido siempre el mismo: Combustibles fósiles.
Estos tienen la ventaja que son obtenibles fácilmente (Actualmente, pese a lo complejo de toda la infraestructura para extraerlo, el petróleo es, económicamente hablando, más fácil de obtener que las energías renovables), tienen un gran rendimiento térmico y, lo más importante, son fácilmente transportables para su uso en un lugar distinto al de su obtención.
Realmente es una lástima, porque ahora nos encontramos aún con mucho camino por recorrer para usar la mayor fuente de energía disponible y poder, poco a poco, olvidarnos de los combustibles fósiles como la solución a la mayoría de nuestras demandas energéticas.
Ellas también se cansan: La fatiga
Está claro que cualquier ser vivo necesita energía para poder funcionar y que sin esta, ya sea por alimentarse poco o por hacer demasiado, nos vamos cansando. Para las ocasiones en las que seguimos adelante pese al cansancio existe una palabra para definirlo: La fatiga. Cuya definición de la RAE es:
1. f. Agitación duradera, cansancio, trabajo intenso y prolongado.
2. f. Molestia ocasionada por un esfuerzo más o menos prolongado o por otras causas y que se manifiesta en la respiración frecuente o difícil.
3. f. Ansia de vomitar. U. m. en pl.
4. f. Molestia, penalidad, sufrimiento. U. m. en pl.
5. f. Mec. Pérdida de la resistencia mecánica de un material, al ser sometido largamente a esfuerzos repetidos.
Como esto no es un blog de autoayuda o coaching (O no lo pretende) la única definición que nos interesa es la 5.
Pues sí, las maquinas también se fatigan. Y no por falta de energía sino porque los materiales soportan mucho peor las fuerzas cíclicas que las estables. Para este caso, el de las máquinas, vamos a ver que dice la Wikipedia:
En ingeniería y, en especial, en ciencia de materiales, la fatiga de materiales se refiere a un fenómeno por el cual la rotura de los materiales bajo cargas dinámicas cíclicas (fuerzas repetidas aplicadas sobre el material) se produce ante cargas inferiores a las cargas estáticas que producirían la rotura. Un ejemplo de ello se tiene en un alambre: flexionándolo repetidamente se rompe con facilidad, pero la fuerza que hay que hacer para romperlo en una sola flexión es muy grande. Es un fenómeno muy importante, ya que es la primera causa de rotura de los materiales metálicos (aproximadamente el 90%), aunque también está presente en polímeros (plásticos, composites,…), y en cerámicas.
Está claro pues que la fatiga es algo a tener muy en cuenta cuando diseñamos cualquier tipo de máquina o dispositivo. Y lo es porque difícilmente conseguiremos que las fuerzas que actúan en ellas sean estables durante toda su vida útil.
Así pues cualquier carga cíclica, ya sea el movimiento o la acción de fuerzas externas (Cargas dinámicas), puede deteriorar mucho más una pieza que las cargas estáticas que le son aplicadas. Lo curioso es que hasta finales del siglo XIX no se investigó nada al respecto y ha sido, con la aparición de software de simulación de cargas cuando su uso se ha extendido al diseño de casi todas las piezas.
Toda esta tecnología nos permite a día de hoy estimar relativamente bien cuando y porque un producto se romperá, lo cual abre diversas puertas:
- Las maquinas que realizan funciones criticas o vitales (Aviones, trenes, …) se pueden diseñar para evitar roturas casuales. Así mismo podemos estipular unas pautas de mantenimiento dónde se reemplacen preventivamente las piezas que hemos estimado que tendrán una vida útil más corta.
Esto se viene haciendo hace tiempo tanto en las maquinas de transporte de personas cómo en las de uso profesional (Robots, utillajes de fabricación, etc.) dónde un fallo costaría vidas humanas o pérdidas importantes de dinero
- Las maquinas de consumo se pueden diseñar para que cumplan con el ciclo de vida deseado. Los departamentos de marketing de las empresas conocen cada cuanto reemplazamos los productos por lo que a partir de ese momento se pueden permitir fallos “tolerables” en los mismos.
En la mayoría de productos destinados al consumidor final lo primero que empieza a fallar son tonterías que están sujetas a movimiento mecánico (Los botones, las tapas, etc.) que nos hacen pensar en reemplazar el producto, pero al tratarse de un fallo no muy grave y al haber podido usar el producto durante cierto tiempo no nos parece tan critico como para cambiar de marca.
En todos los casos siempre me ha parecido curioso que las aplicaciones de la misma teoría no sean las mismas, es decir al cliente profesional se le ofrecen unas ventajas (Calidad y prevención de fallos) y al usuario otras (Básicamente un precio más bajo).
Para mí la opción buena es la que recibe el cliente profesional, el cual no está para historias y si una cosa le falla demasiadas veces no tiene ningún reparo en cambiar de proveedor; pero en el caso de los consumidores acabo teniendo la duda: ¿Qué fue antes el huevo o la gallina?
- Las marcas se dieron cuenta de que los consumidores cambiamos el producto cada X tiempo y se adaptaron a ello para bajar precios.
- Cambiamos de producto cada X tiempo porque se nos empieza a estropear por tonterías.
- Las marcas se dieron cuenta que hay una serie de fallos que no deterioran su imagen.
- Toleramos una serie de fallos en los productos porque nos parece normal y aceptable ya que pasa siempre.
Pues nada, a partir de aquí que cada uno haga su reflexión y saque sus conclusiones.
Más información
En la versión en inglés de la Wikipedia podéis encontrar las fechas clave en la investigación de la fatiga de materiales. Allí también podéis encontrar referencias al accidente de tren de Versalles, uno de los primeros accidentes de tren del mundo, que fue causado por la fatiga en los ejes; así como a los accidentes de los de Havilland Comet, los primeros jets comerciales, que fueron causados por la fatiga que sufría el fuselaje durante los ciclos de presurización-despresurización. Pero tampoco hace falta remontarnos mucho en el tiempo, el año pasado se cayó un telesilla en Sierra Nevada, para ver que la fatiga sigue siendo una causa importante en accidentes y que, aún hoy, seguimos sin considerar todos los elementos que hacen falta para su prevención.
Willis Carrier
Hoy hace 133 años que nació Willis Haviland Carrier. No sé si os sonará mucho el nombre, pero a él le debemos gran parte de nuestra comodidad ya que fue el inventor del aire acondicionado. En la Wikipedia podéis leer su biografía así como la historia del aire acondicionado.
Como no considero oportuno copiar aquí el artículo de la Wikipedia, solo quiero comentar algunas cosas que me parecen curiosas y muy ilustrativas:
- Willis Carrier, cuando trabajaba para la Buffalo Forge Company, inventó en 1902 el aire acondicionado para solucionar un problema en una imprenta.
- La empresa Buffalo Forge Company, visto el éxito del invento, crea en 1908 una división para comercializarlo llamada Carrier Air Conditioning Company en honor a Willis Carrier.
- En 1914, debido a la Primera Guerra Mundial la Buffalo Forge Company decide desprenderse de su división de aire acondicionado. Willis Carrier y seis ingenieros más compran la empresa.
- Su nueva empresa se focalizó primero en instalar aires acondicionados en grandes espacios, como el Palace Theatre de Dallas en 1924 o el Senado y la Cámara de Representantes de EE.UU. en 1929.
- En 1930 la empresa se expandió a Japón y Corea.
- Buffalo Forge fue comprada en 1981 mediante una OPA por Ampco-Pittsburgh Corporation por 74 millones de dólares. En 1993 vendió gran parte de la empresa a Howden Group por 34,25 millones de dólares.
- Carrier fue comprada en 1979 por United Technologies Corporation (Desconozco el precio). Actualmente emplea a unas 43.000 personas en todo el mundo y factura 13.500 millones de dólares al año.
Esta historia me enseña dos cosas: La primera es que hay (O habían) empresas que valoran mucho la aportación de sus empleados, ¿alguien se imagina a alguna empresa en las que ha trabajado poner el nombre de un empleado, por muy bueno que sea, a una división de la empresa? Y la segunda es que en tiempos de crisis y recortes hay que vigilar mucho lo que se hace, porque parece que Buffalo Forge se quedó con los negocios cortoplacistas y perdió una gran oportunidad para crecer.
Y como bonus también me sirve para ver que una buena forma de introducir algo nuevo al público es instalarlo primero en grandes recintos para hacerlo popular. Y que es necesario expandirse cuanto antes al extranjero, Carrier lo hizo con Japón y Corea, actualmente el mayor consumidor de aire acondicionado y el mayor productor respectivamente.
Fuentes
A parte de la Wikipedia, el New York Times, Encyclopedia.com y Funding Universe.
¿Quién inventó la fregona?
La fregona es uno de los inventos más importantes hechos en España. Lo que yo no sabía era que ha habido una gran disputa para ver quién era su creador entre Manuel Jalón y Emilio Bellvis.
Lo que hizo a la fregona popular fue el cubo con escurridor ya que la mopa enganchada a un palo existía desde hacía mucho tiempo, aunque, al no tener como escurrirse, se usaba sólo para mover el agua por el suelo. Así pues lo que cambió el modo de limpiar los suelos fue el cubo que todos tenemos en casa, y entonces ¿quién fue su creador?
Manuel Jalón, mecánico de aviones, pasó una temporada en EE.UU. en prácticas y allí limpiaba el suelo de los hangares con una fregona que escurría las bayetas al extremo del palo con un cubo metálico que disponía de dos rodillos entre los que se oprimía la bayeta, accionándolos con el pie. Al regresar a España decidió que un posible negocio a desarrollar era la fabricación de las mismas fregonas que había visto en América. Desarrolló algunos modelos de utilidad y compró licencias para utilizar otros y se lanzó a la fabricación de prototipos. En 1958 fundó, junto a su amigo Emilio Bellvis y otros socios, la empresa Manufacturas Rodex S.A. en Zaragoza para fabricar ollas exprés (Invención que aportaba Emilio Bellvis) y fregonas.
Emilio Bellvis desarrolló entonces el lavasuelos, antecedente de la fregona, y la empresa inició su comercialización. A partir de aquí toda la historia se enturbia un poco, ya que Emilio Bellvis registró el modelo de utilidad de su lavasuelos en 1958 (Modelo de utilidad Nº 74.587); cómo Bellvis trabajaba en Rodex a Manuel Jalón no le hizo mucha gracia que una patente desarrollada supuestamente en la empresa se registrara a título individual.
Emilio Bellvis siguió trabajando en Rodex hasta 1962, empezando entonces la fabricación de fregonas por cuenta propia. En 1965 vende sus acciones en Rodex y presenta una demanda contra su antigua empresa por impago de royalties por el modelo de utilidad del lavasuelos que desarrolló en 1958, la cual gana.
Mientras tanto, en 1964, Manuel Jalón registra en España la patente de invención nº 298.240 de un escurridor de mopas de una sola pieza de plástico, siendo este el modelo que se utiliza actualmente y el que llevó a Manufacturas Rodex a vender más de 40 millones de unidades.
En 1972 la Audiencia Territorial de Zaragoza falló que la patente de Manuel Jalón era una invención nueva y diferente a los modelos de utilidad presentados anteriormente, afirmando que era válida. Parte de la sentencia está disponible aquí.
Aún así la disputa entre Bellvis (o sus herederos) y Jalón continuó ya que ambos se denominaban “inventores de la fregona”. En 2007 Manuel Jalón presentó una demanda contra el hijo y el nieto de Emilio Bellvis para que dejaran de afirmar que él había sido el inventor de la fregona. El fallo final de la Audiencia Provinvial de Zaragoza afirma que el único inventor de la fregona fue Manuel Jalón, puesto que su invento, aún siendo el último, fue el que se popularizó y adoptó el nombre de “fregona”, mientras que la invención de Emilio Bellvis era un lavasuelos.
La sentencia de primera instancia de 2008 y la del recurso de apelación las podéis encontrar aquí. Así mismo hay tres webs con la historia de la fregona, cada una con la versión de su propietario:
fregona.net → Web de Bellvis Gonzalez S.L. La historia según Bellvis.
fregona.com → Web de Manuel Jalón Corominas. La historia según Jalón.
fregona.es → Web de Manuel Jalón Corominas con alguna parte de la historia y las sentencias.
Pues está claro que el inventor de la fregona fue Manuel Jalón aunque no está de más comprobar que opina el señor Google de todo esto, así que he hecho una comparativa en Googlefight para saber quién tiene más resultados:

¡Ahora ya está claro! Aunque mi conclusión del artículo es que hay que vigilar mucho con quien haces negocios, porque no hace falta recordar que Emilio Bellvis y Manuel Jalón eran un par de amigos que fundaron una empresa juntos.
Las fuentes de este articulo han sido las webs de los dos inventores, intentando ser lo más imparcial al leerlas.
¿Quién inventó el abrelatas?
Es curioso como a veces buscando en la historia te das cuenta de cómo cambian los tiempos y los hábitos de la gente. Hoy, al lanzar cualquier producto nuevo, las empresas se aseguran que lo podamos usar, que sea compatible con los usos que han previsto y que existan accesorios en el mercado para hacerlo funcionar; si no es así se encargan de lanzar accesorios y/o servicios para que nuestra “experiencia de usuario” (Como les gusta llamarlo a la gente de marketing) sea optima.
En 1810 Peter Durand inventó la lata de conservas utilizando el método desarrollado por Nicolas Appert un año antes para conservar comida, calentando la comida en el interior de un pote de cristal. Los inventos de Appert y Durand fueron de gran utilidad para los ejércitos francés e inglés que pudieron transportar la comida junto a sus tropas. Pero las latas de conserva no se hicieron populares hasta 1846 cuando se desarrolló un método para aumentar la productividad de 6 a 60 latas por hora. Y pese a eso, nadie había inventado aún la herramienta necesaria para que las latas fueran perfectas: El abrelatas. Hasta que ese momento llegó las latas se abrían a la “vasca” con una indicación en la etiqueta que decía: “Abrir por la cara superior cerca del borde con un cincel y un martillo”.
¿Y quién inventó el abrelatas? Pues no está nada claro, hay quien dice que fue Robert Yates en 1855 y otros que fue Ezra Warnet en 1858.
Robert Yales

Robert Yales era un fabricante de cuberterías e instrumentos quirúrgicos de Middlesex, Inglaterra. El 13 de Julio de 1855 registró la patente inglesa número 1577 para un “Lock and lever knives &c.” (Se podría traducir como cuchillos para fijar y rotar). Su diseño es el que se muestra en la foto y aún es utilizado actualmente en algún tipo de abrelatas.
Ezra Warnet

Ezra Warner era un inventor de Waterbury, Connecticut, USA. El 5 de Enero de 1858 registró la patente americana número 19063 para un “Instrumento para abrir latas”. Su invento consistía en un punzón que se insertaba en la tapa de la lata y se desplazaba alrededor del borde. Un tope impedía insertar el punzón más allá de lo necesario. Para facilitar el mantenimiento el abridor estaba hecho de diferentes piezas, pudiendo reemplazarlas independientemente cuando se desgastaran. El abrelatas fue usado por el ejército americano durante la guerra civil pero nunca se usó en los hogares ya que su punzón estaba demasiado afilado y se consideraba peligroso para uso doméstico.
¿Y entonces quien fue?
Para mí está claro, el primero fue el inglés Robert Yales, pero como la historia la escribe cada uno como le parece para los americanos el abrelatas fue un invento suyo, concretamente de Ezra Warner, quien tiene su entrada en la wikipedia; mientras que para los ingleses el inventor fue Robert Yates.
Aún así ninguno de los dos inventos consiguió popularizar el abrelatas, este solo pasó a estar en las cocinas cuando, en 1865, el fabricante de carne en conserva “Bully Beef” regaló un abrelatas de diseño propio con cada lata de carne. El diseño tenía una cabeza de toro y su funcionamiento se parecía bastante al diseño de Robert Yates.
Fuentes
Wikipedia → Can opener
Researchpod → Lifting the lid on the tin can opener (pdf)


