Está claro que cualquier ser vivo necesita energía para poder funcionar y que sin esta, ya sea por alimentarse poco o por hacer demasiado, nos vamos cansando. Para las ocasiones en las que seguimos adelante pese al cansancio existe una palabra para definirlo: La fatiga. Cuya definición de la RAE es:

1. f. Agitación duradera, cansancio, trabajo intenso y prolongado.

2. f. Molestia ocasionada por un esfuerzo más o menos prolongado o por otras causas y que se manifiesta en la respiración frecuente o difícil.

3. f. Ansia de vomitar. U. m. en pl.

4. f. Molestia, penalidad, sufrimiento. U. m. en pl.

5. f. Mec. Pérdida de la resistencia mecánica de un material, al ser sometido largamente a esfuerzos repetidos.

Como esto no es un blog de autoayuda o coaching (O no lo pretende) la única definición que nos interesa es la 5.

Pues sí, las maquinas también se fatigan. Y no por falta de energía sino porque los materiales soportan mucho peor las fuerzas cíclicas que las estables. Para este caso, el de las máquinas, vamos a ver que dice la Wikipedia:

En ingeniería y, en especial, en ciencia de materiales, la fatiga de materiales se refiere a un fenómeno por el cual la rotura de los materiales bajo cargas dinámicas cíclicas (fuerzas repetidas aplicadas sobre el material) se produce ante cargas inferiores a las cargas estáticas que producirían la rotura. Un ejemplo de ello se tiene en un alambre: flexionándolo repetidamente se rompe con facilidad, pero la fuerza que hay que hacer para romperlo en una sola flexión es muy grande. Es un fenómeno muy importante, ya que es la primera causa de rotura de los materiales metálicos (aproximadamente el 90%), aunque también está presente en polímeros (plásticos, composites,…), y en cerámicas.

Está claro pues que la fatiga es algo a tener muy en cuenta cuando diseñamos cualquier tipo de máquina o dispositivo. Y lo es porque difícilmente conseguiremos que las fuerzas que actúan en ellas sean estables durante toda su vida útil.

Así pues cualquier carga cíclica, ya sea el movimiento o la acción de fuerzas externas (Cargas dinámicas), puede deteriorar mucho más una pieza que las cargas estáticas que le son aplicadas. Lo curioso es que hasta  finales del siglo XIX no se investigó nada al respecto y ha sido, con la aparición de software de simulación de cargas cuando su uso se ha extendido al diseño de casi todas las piezas.

Toda esta tecnología nos permite a día de hoy estimar relativamente bien cuando y porque un producto se romperá, lo cual abre diversas puertas:

  • Las maquinas que realizan funciones criticas o vitales (Aviones, trenes,…) se pueden diseñar para evitar roturas casuales. Así mismo podemos estipular unas pautas de mantenimiento dónde se reemplacen preventivamente las piezas que hemos estimado que tendrán una vida útil más corta.
    Esto se viene haciendo hace tiempo tanto en las maquinas de transporte de personas cómo en las de uso profesional (Robots, utillajes de fabricación, etc.) dónde un fallo costaría vidas humanas o pérdidas importantes de dinero
  • Las maquinas de consumo se pueden diseñar para que cumplan con el ciclo de vida deseado. Los departamentos de marketing de las empresas conocen cada cuanto reemplazamos los productos por lo que a partir de ese momento se pueden permitir fallos “tolerables” en los mismos.
    En la mayoría de productos destinados al consumidor final lo primero que empieza a fallar son tonterías que están sujetas a movimiento mecánico (Los botones, las tapas, etc.) que nos hacen pensar en reemplazar el producto, pero al tratarse de un fallo no muy grave y al haber podido usar el producto durante cierto tiempo no nos parece tan critico como para cambiar de marca.

En todos los casos siempre me ha parecido curioso que las aplicaciones de la misma teoría no sean las mismas, es decir al cliente profesional se le ofrecen unas ventajas (Calidad y prevención de fallos) y al usuario otras (Básicamente un precio más bajo).

Para mí la opción buena es la que recibe el cliente profesional, el cual no está para historias y si una cosa le falla demasiadas veces no tiene ningún reparo en cambiar de proveedor; pero en el caso de los consumidores acabo teniendo la duda: ¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

  • Las marcas se dieron cuenta de que los consumidores cambiamos el producto cada X tiempo y se adaptaron a ello para bajar precios.
  • Cambiamos de producto cada X tiempo porque se nos empieza a estropear por tonterías.
  • Las marcas se dieron cuenta que hay una serie de fallos que no deterioran su imagen.
  • Toleramos una serie de fallos en los productos porque nos parece normal y aceptable ya que pasa siempre.

Pues nada, a partir de aquí que cada uno haga su reflexión y saque sus conclusiones.

Más información

En la versión en inglés de la Wikipedia podéis encontrar las fechas clave en la investigación de la fatiga de materiales. Allí también podéis encontrar referencias al accidente de tren de Versalles, uno de los primeros accidentes de tren del mundo, que fue causado por la fatiga en los ejes; así como a los accidentes de los de Havilland Comet, los primeros jets comerciales, que fueron causados por la fatiga que sufría el fuselaje durante los ciclos de presurización-despresurización.  Pero tampoco hace falta remontarnos mucho en el tiempo, el año pasado se cayó un telesilla en Sierra Nevada, para ver que la fatiga sigue siendo una causa importante en accidentes y que, aún hoy, seguimos sin considerar todos los elementos que hacen falta para su prevención.

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